Aunque nada puede aliviar por completo el dolor provocado por la pérdida de un hijo, el musicoterapeuta Brian Schreck lanzó una iniciativa que puede entregar consuelo a los familiares. Se trata de registrar los latidos cardíacos de niños con enfermedades graves o un diagnóstico terminal, para luego crear hermosas piezas musicales, los mismos que serán entregados a los progenitores.
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