Este milagroso rescate sucedió en Alepo, Siria, mientras una persona intentaba excavar entre el cemento y los escombros con sus propias manos. De repente se asoma la pequeña cabeza de un bebé, y se escucha entre el polvo el llanto inconfundible. Las manos agarran el pijama del pequeño, y con cuidado le cubren la cabeza para que no se dañe con las aristas de las ruinas. Cuando consiguen sacarlo, estalla el júbilo y los gritos de los rescatistas.
|
|
Día histórico para la humanidad: misión Artemis II despegó con éxito rumbo a la Luna |