Mrinank Sharma, hasta ahora responsable de salvaguardas de seguridad en inteligencia artificial en Anthropic, anunció su renuncia y alertó sobre una crisis ética que trasciende la tecnología. En su carta de despedida, sostuvo que el riesgo no proviene solo de la IA, sino de múltiples crisis interconectadas. Su salida reaviva el debate sobre regulación, ética y seguridad en el desarrollo de inteligencia artificial.
“El mundo está en peligro”
Mrinank Sharma dejó su cargo como responsable del área de seguridad en inteligencia artificial en Anthropic el 9 de febrero, tras dos años liderando iniciativas orientadas a reducir riesgos tecnológicos. En su carta pública, el investigador afirmó que “el mundo está en peligro”, señalando que los desafíos éticos del desarrollo de IA forman parte de una crisis más amplia marcada por tensiones entre valores personales y exigencias del sector tecnológico.
Sharma destacó que su paso por la compañía —fundada por exintegrantes de OpenAI y reconocida por su enfoque en seguridad de IA— le permitió trabajar en áreas sensibles como la prevención del bioterrorismo asistido por inteligencia artificial, la implementación de mecanismos de transparencia interna y el análisis de cómo los asistentes de IA pueden afectar la condición humana. Sin embargo, reconoció que mantener la integridad personal en un entorno de rápidos cambios tecnológicos resulta cada vez más complejo.
Crisis interconectadas y debate ético
En su mensaje, el investigador advirtió que la amenaza no se limita a la inteligencia artificial o a armas biológicas, sino que responde a una serie de crisis globales que avanzan simultáneamente. Subrayó la necesidad de que la sabiduría humana crezca al mismo ritmo que el poder transformador de la tecnología, una preocupación que también ha sido mencionada públicamente por el CEO de Anthropic, Dario Amodei.
Tras su renuncia, Sharma anunció que regresará al Reino Unido para dedicarse a la escritura, el trabajo comunitario y la exploración literaria, en busca de una contribución más alineada con su integridad personal. Su salida coincide con otras recientes desvinculaciones en la empresa y ocurre en un momento en que la regulación de la inteligencia artificial, la ética tecnológica y la seguridad global ocupan un lugar central en la agenda internacional. Mientras tanto, expertos sostienen que, con marcos regulatorios adecuados y supervisión científica, la IA puede seguir impulsando avances en salud, educación e investigación, aunque el debate sobre sus límites continúa intensificándose.



