Diez años después de la muerte de su hijo Joaquín, el chef Rafael Piqueras finalmente recibió una sentencia que reconoce responsabilidades por lo ocurrido. Joaquín nació prematuramente el 29 de septiembre de 2015, con apenas 27 semanas de gestación, y tras enfrentar diversas complicaciones de salud logró recuperarse progresivamente. Sin embargo, en junio de 2016 sufrió una nueva crisis respiratoria y fue ingresado a la unidad de cuidados intensivos, donde posteriormente desarrolló una infección que derivó en bacteriemia, shock séptico y falla multiorgánica. Falleció el 24 de junio de ese año.
La familia cuestionó desde entonces la atención recibida en la Clínica Delgado de Miraflores y emprendió un largo proceso para determinar responsabilidades. Según la sentencia citada en la entrevista, la conducta antijurídica estuvo relacionada con el actuar negligente del personal médico durante la evolución del paciente. La Segunda Sala Civil Permanente de Lima confirmó la responsabilidad de la clínica y de tres médicos por lo ocurrido con Joaquín, decisión que para Rafael y su exesposa Alexandra representa el cumplimiento de una promesa de justicia hecha tras la muerte de su hijo.
Rafael Piqueras aseguró que nunca abandonó la búsqueda de respuestas y que llevó el recuerdo de Joaquín durante toda esta década, incluso a través de fotografías, objetos personales y un tatuaje. El chef relató, además, el profundo impacto emocional que sufrió tras la pérdida de su hijo y destacó el apoyo recibido de su familia, su entorno laboral y profesionales de salud mental para poder continuar. “No lo iba a soltar”, afirmó al explicar por qué decidió mantener la batalla judicial.
LUCHA Y AMOR CONSTANTE
Tras conocerse la sentencia, la Clínica Delgado emitió un comunicado en el que expresó su pesar por el fallecimiento del menor y señaló que no hará públicos los detalles del caso por tratarse de información protegida por reserva médica y de un proceso judicial. La defensa de Piqueras señaló que la clínica todavía podría recurrir a otras instancias judiciales. Mientras tanto, Rafael asegura que el dolor por la pérdida de Joaquín no desaparece, pero que busca transformarlo en amor y en una lucha para que otros niños y familias no atraviesen una experiencia similar.


