Salud

INEN: La prevención del cáncer comienza antes del nacimiento con una alimentación saludable

La evidencia científica demuestra que la prevención del cáncer comienza desde antes del nacimiento. Una adecuada alimentación durante el embarazo, la lactancia materna y los hábitos saludables en la infancia contribuyen a reducir factores de riesgo asociados a esta enfermedad. Así lo señaló el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), del Ministerio de Salud (Minsa).

La Dra. Gabriela Pezoa Villanueva, médica del Departamento de Promoción de la Salud, Prevención y Control Nacional del Cáncer del INEN, explicó que, si bien existen factores de riesgo no modificables, como la edad o la carga genética, también existen otros sobre los que sí es posible actuar, entre ellos la alimentación, el control del peso, la actividad física y evitar el consumo de tabaco y alcohol.

“El cuidado de la alimentación comienza incluso durante el embarazo. Una madre bien nutrida contribuye al adecuado desarrollo del bebé y ayuda a reducir factores que pueden influir en su salud futura”, indicó, recordando a su vez que la leche materna constituye el primer alimento protector para la vida. Diversos estudios han demostrado que la lactancia materna reduce el riesgo de algunos tipos de cáncer tanto en la madre como en el niño, además de fortalecer su desarrollo y sistema inmunológico.

Advirtió que el consumo frecuente de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, como gaseosas, golosinas, snacks, comida rápida y otros productos elaborados con múltiples ingredientes y aditivos artificiales, generalmente altos en azúcar, grasas o sodio y con menor valor nutricional, desde edades tempranas favorece el sobrepeso y la obesidad. Además, estos hábitos promueven la inflamación y alteran la microbiota intestinal, condiciones asociadas con un mayor riesgo de desarrollar cáncer en la adultez.

Aclaró que el azúcar refinado no causa cáncer de manera directa; sin embargo, su consumo excesivo puede favorecer el aumento de peso, uno de los principales factores de riesgo modificables. Como ejemplo, señaló que una botella de gaseosa de 500 mililitros puede contener entre 12 y 15 cucharaditas de azúcar (aproximadamente 4 a 5 gramos cada una), mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no superar las 6 cucharaditas diarias.

“La obesidad incrementa el riesgo de al menos 17 tipos de cáncer. Por eso es importante retrasar lo más posible la exposición de los niños a estos productos y priorizar alimentos preparados en casa con ingredientes naturales”, enfatizó.

La prevención también depende de la forma en que se preparan y almacenan los alimentos. En ese sentido, la especialista recomendó evitar calentar alimentos en recipientes de plástico y reemplazar, cuando sea posible, ollas y sartenes sin recubrimientos antiadherentes. Como alternativa, sugirió utilizar utensilios elaborados con materiales más seguros, como acero inoxidable, barro, piedra volcánica y tablas de madera.

Finalmente exhortó a las familias a fomentar hábitos saludables desde los primeros meses de vida, considerando que los niños desarrollan sus preferencias alimentarias a partir de lo que observan y consumen en casa. En ese sentido, recomendó preparar loncheras saludables con alimentos naturales, como frutas, verduras, huevos o sándwiches caseros, en lugar de recurrir a productos ultraprocesados y bebidas azucaradas. Además, de revisar el etiquetado nutricional de los alimentos envasados y elegir productos con menos ingredientes y menos octógonos.

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