La presencia de centenarios en algunos lugares del mundo todavía sorprende a los científicos. Las llamadas zonas azules, donde existen más personas longevas, pueden dar una idea más acertada a la pregunta de si la personalidad está ligada a una mayor longevidad.
El concepto de las zonas azules apareció a principios de la década del 200 como resultado de la investigación interdisciplinaria enfocada en la longevidad excepcional de ciertos lugares del mundo que son Ikaria (Grecia), Cerdeña (Italia), Nicoya (Costa Rica), Loma Linda (California) y Okinawa (Japón).
Esta investigación analizó a 125 adultos entre los 71 y 101 años de edad. La pregunta que intenta responder el trabajo es: si ciertos rasgos de la personalidad están vinculados con el bienestar psicológico y con la calidad de vida relacionada con la salud. El equipo fue encabezado por la psicóloga Maria Chiara Fastame, de la Universidad de Cagliari, Italia.
LA APERTURA MENTAL
Lo que llamó la atención es que los habitantes de la zona azul no obtuvieron puntuaciones significativamente altas en calidad de vida relacionada con la salud, sino que se mostró niveles mucho más altos de apertura, uno de los cinco rasgos de la personalidad. El rasgo describe una mayor curiosidad, interés por aprender y disposición a implicarse intelectualmente con ideas nuevas y a probar actividades distintas.
Los investigadores señalaron en un artículo publicado en el International Journal of Applied Positive Psychology que: “Estos hallazgos sugieren que la combinación de rasgos de personalidad adaptativos y recursos de afrontamiento promueve un estilo de vida más activo, o que aporta información sobre los mecanismos del envejecimiento exitoso”.
Aunque el envejecimiento saludable depende de factores genéticos, ambientales y conductuales, los investigadores quieren una evaluación más detallada de la personalidad. En ese sentido, sometieron a los participantes a pruebas, cuestionarios y entrevistas.
RASGOS DE LA PERSONALIDAD ASOCIADOS CON BIENESTAR Y SATISFACCIÓN VITAL
Los resultados mostraron que las personas con mayor apertura tendían a mostrar mejor bienestar psicológico y a dedicar más tiempo a sus hobbies; los que puntuaban más alto en responsabilidad tendían a mostrar mayor satisfacción con al vida y mejores capacidades de afrontamiento.
En cambio, los niveles altos de neuroticismo tendían a reportar una peor calidad de vida relacionada con la salud. El neuroticismo es la tendencia a experimentar emociones negativas como ansiedad, depresión y estrés.
Sin embargo, según los investigadores, la personalidad no debe asociarse como un factor asilado o alternativo a la alimentación o al ejercicio, lo que plantea el estudio es que estos rasgos podrían ayudar a moldear los comportamientos que vuelven más probable un envejecimiento saludable. Aunque este trabajo tiene límites, se suma a la evidencia de que los rasgos psicológicos pueden influir junto con factores más conocidos como la dieta, la actividad física y la conexión social.


