Salud

Hace 1 meses

¿Qué hacer cuando un niño pierde accidentalmente una pieza dental y cómo prevenirlo?

Los traumatismos dentales suelen ser más frecuentes entre los tres y nueve años y si no se tratan a tiempo, pueden afectar significativamente la calidad de vida en términos de salud oral.

Foto: Minsa



En un típico día de escuela, mientras muchos niños disfrutan del recreo, un incidente común pero alarmante rompió la armonía: un niño de ocho años, en plena carrera, tropezó y cayó. El impacto dejó como resultado un diente permanente fuera de su lugar. 

Este escenario, tan familiar para muchos padres y educadores, resalta la importancia de saber cómo actuar en situaciones de traumatismos dentales, es así que el Ministerio de Salud (Minsa) destacó la importancia de ello.

En la niñez y adolescencia, las caídas y los golpes son casi inevitables, especialmente entre los tres y nueve años. Los niños con anomalías dentomaxilares son aún más vulnerables, al igual que aquellos que practican deportes de contacto sin protección adecuada o que están involucrados en accidentes de tránsito. 

Los traumatismos dentales no solo tienen un impacto físico inmediato, sino que pueden afectar significativamente la calidad de vida en términos de salud oral a largo plazo.

¿QUÉ HACER CUANDO SE PIERDE UNA PIEZA DENTAL?

El primer paso tras un incidente dental es mantener la calma, es crucial limpiar la zona afectada con solución fisiológica o agua corriente. Luego, se debe identificar y realizar una leve compresión en las áreas sangrantes con una gasa durante al menos dos minutos.

Examinar el interior de la boca con cuidado puede revelar cambios en la posición de los dientes o la ausencia de alguna pieza dental.

Si el diente que se ha perdido es permanente, se recomienda buscarlo inmediatamente, tomarlo por la corona (nunca por la raíz) y sumergirlo en solución fisiológica o leche. Es fundamental no limpiarlo ni desinfectarlo. El tiempo es esencial: el reimplante del diente debe realizarse únicamente por un odontólogo dentro de una a dos horas para maximizar las posibilidades de éxito. 

En caso de perder un diente temporal, no es necesario buscar la pieza dental, ya que no se reimplantará, pero se deben almacenar los fragmentos de cualquier fractura en suero, leche o agua y acudir rápidamente al odontólogo.

Las fracturas dentales pueden variar desde una simple afectación del esmalte hasta la extracción del diente completo. Las más comunes son las fracturas de la corona dentaria, que pueden comprometer el esmalte, la dentina y la pulpa. 

Las fracturas de la raíz, aunque menos frecuentes, requieren una atención especializada inmediata. El tiempo de respuesta es crucial, ya que el odontólogo puede necesitar realizar suturas, reubicar y fijar dientes, o adherir fragmentos fracturados para asegurar un mejor pronóstico a medio y largo plazo.

¿CÓMO PREVENIR?

La prevención es clave para reducir estos accidentes. Evitar espacios inseguros para niños menores de tres años, eliminar malos hábitos como la succión digital y el uso de chupón, y tratar tempranamente las anomalías dentomaxilares con ortopedia y ortodoncia son medidas fundamentales. 

Además, el uso de protectores bucales durante los deportes de contacto es esencial para proteger los dientes de los jóvenes atletas.

No se debe olvidar que el maltrato infantil también puede manifestarse a través de traumatismos dentales y oro-faciales. La vigilancia y el cuidado en estos casos son primordiales para detectar y prevenir mayores daños. 

El Minsa reafirma su compromiso con la excelencia médica y la atención humanizada, enfatizando la importancia de la prevención y el manejo adecuado de los traumatismos dentales para asegurar la salud y bienestar de nuestros niños.


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