La captura del dictador venezolano Nicolás Maduro por orden del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su traslado a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo ha abierto un escenario de incertidumbre en Venezuela y en la comunidad internacional. La principal interrogante es quién estará a cargo del país tras la abrupta salida del poder de Maduro que gobernó desde 2013, en medio de una profunda crisis económica, social y política que provocó una ola migratoria sin precedentes.
Donald Trump afirmó el sábado que Estados Unidos “dirigirá” Venezuela hasta que se logre una transición pacífica, adecuada y juiciosa, confirmando además contactos entre su secretario de Estado, Marco Rubio, y Delcy Rodríguez, designada como presidenta interina por el chavismo. Sin embargo, hasta el momento no existen señales claras de que Washington esté gobernando directamente el país, mientras se intenta evitar un vacío de poder que agrave la inestabilidad.
Este domingo, Marco Rubio dio mayores alcances al señalar que Estados Unidos trabajará con los actuales líderes venezolanos —en referencia a funcionarios chavistas que permanecen en sus cargos— siempre que tomen “las decisiones adecuadas”. De lo contrario, advirtió, que Washington mantendrá “múltiples palancas de presión”. Estas declaraciones refuerzan la idea de una transición condicionada, en un contexto que expertos consideran complejo y riesgoso.
¿QUÉ SUCEDERÁ CON VENEZUELA?
Según la Constitución venezolana, Delcy Rodríguez asume la presidencia interina ante la ausencia de Maduro, decisión respaldada por el Tribunal Supremo de Justicia. Aunque la Carta Magna establece la convocatoria a nuevas elecciones en un plazo breve, analistas consideran poco probable que ello ocurra en el corto plazo. Mientras tanto, Estados Unidos parece apostar por una gestión temporal de Rodríguez, a quien, según The New York Times, funcionarios estadounidenses ven como una figura con la que pueden trabajar.


