Durante el verano, miles de familias y grupos de amigos se trasladan a las playas de la costa peruana para disfrutar del sol y el mar. No obstante, esta temporada también suele registrar un aumento de situaciones de inseguridad, principalmente robos y pérdidas, muchas de ellas ocasionadas por descuidos que se repiten año tras año.
La combinación de playas abarrotadas, distracción, exceso de confianza y pertenencias expuestas convierte a los veraneantes en blancos fáciles para delincuentes que buscan aprovechar cualquier descuido. Por ello, identificar los errores más comunes resulta clave para reducir riesgos y disfrutar de un verano más seguro.
Para Cecilia Soto, gerenta de Comunicaciones y Marca de Verisure, la sensación de relajo que caracteriza a esta temporada puede generar una falsa percepción de seguridad, especialmente entre quienes residen o pasan los primeros meses del año en zonas costeras. “El exceso de confianza abre una brecha que facilita situaciones de robo o riesgo”, advierte, quien comparte los seis errores más frecuentes que deben evitarse, junto con recomendaciones prácticas para prevenir experiencias negativas.
1. Dejar las pertenencias solas mientras se ingresa al mar: Uno de los descuidos más habituales es dejar celulares, billeteras, mochilas o llaves sin supervisión al momento de bañarse. En playas concurridas de Lima y el norte del país, este es uno de los principales métodos de robo. Si se va acompañado, organizar turnos entre amigos o familiares para vigilar las cosas. De lo contrario, llevar los objetos de valor en bolsos pequeños y resistentes al agua. Además, se recomienda ubicarse cerca de zonas con presencia de personal municipal o salvavidas.
2. Llevar objetos de valor innecesarios: Asistir a la playa con joyas, relojes costosos o grandes sumas de dinero incrementa el riesgo, ya que muchos robos ocurren simplemente porque los objetos están a la vista. Es importante llevar únicamente lo indispensable, como DNI, efectivo limitado, celular y batería externa. Utilizar un bolso discreto, mantenerlo siempre cerrado y, de ser posible, colocarlo bajo la toalla o enterrarlo para reducir su visibilidad.
3. Confiar en desconocidos para cuidar las pertenencias: Pedir a personas desconocidas que vigilen los objetos puede resultar riesgoso, especialmente en playas con alta rotación de visitantes. Priorizar el cuidado de las pertenencias dentro del propio grupo y mantenerlas siempre a la vista. En playas concurridas, es preferible ubicarse cerca de familias o grupos estables y evitar delegar esta responsabilidad a terceros.
4. Descuidar a niños y adultos mayores: En playas abiertas y muy concurridas, es común que los niños se alejen sin que los adultos lo noten, generando situaciones de angustia y riesgo. Se debe establecer puntos de encuentro visibles, mantener contacto visual permanente y asignar a un adulto responsable de la supervisión. En el caso de niños pequeños, es útil contar con pulseras o tarjetas con datos de contacto; y para adultos mayores, portar el celular de forma visible y accesible.



