La ley de la Calle

17/03/2018

Esta es la realidad de Punta Hermosa, a un año del Niño Costero

La ley de la Calle llegó a la Asociación de Posesionarios Nueva Villa Navarra en Punta Hermosa, donde después de un año los pobladores siguen viviendo en carpas, sin luz y sin agua.




Ya ha pasado un año desde que la imagen de una mujer que fue arrastrada por el huaico dio la vuelta al mundo. Se trata de Evangelina Chamorro, quien ese fatídico día luchó contra el lodo, el barro y la fuerza de la naturaleza que quería apagarle la vida. 

Hace unos días, el ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento, Carlos Bruce, le regaló un lote de 800 metros cuadrados en Pachacamac. Pero, recordemos que en esa quebrada donde la señora Chamorro se convirtió en sobreviviente también se encontraban decenas de familia, que se quedaron sin nada. 

Y es que desde hace un año viven en carpas a la espera de los módulos que les prometió el Gobierno. Esto, luego de un Niño Costero que dejó 45 familias sin hogar en Punta Hermosa y 6 mil kilómetros de vías afectadas.

Por ello, La ley de la Calle te muestra cómo viven los pobladores de la Asociación de Posesionarios Nueva Villa Navarra en Punta Hermosa, después de un año del desastre.

Al promediar las 11 a.m., con un calor intenso, llegamos al lugar y nos recibe Don Ángel, el presidente de la Asociación. "Son un total de 26 familias que viven en carpas, a más de 40 grados, y no podemos seguir así. El replanteo de nuestros planos ya está solamente esperamos que el Ministerio de Vivienda traiga los módulos que tanto nos ofreció", expresó.

Este lugar, que reúne un total 126 personas, no tiene agua, ni desagüe, ni luz y tratar de mantener los alimentos es algo imposible. Aquí el sol azota y si no tienes dinero para tener agua, estás perdido. "No tenemos agua, ni luz. Traemos agua en un envase que nos cuesta 6 o 7 soles", dijo una damnificada.

Seguimos recorriendo la zona y cada historia es distinta. Recién nacidos con problemas de salud que no viven en condiciones óptimas, pues el Gobierno parece darles la espalda. 

"Cuando pasó el huaico le dio bronconeumonía y se le complicó con el corazón. Casi pierdo la vida de mi hija; me siento muy triste como madre", cuenta una mujer con su bebé en brazos.

Volvemos a repetir, acá no hay alimentos, ni agua, ni luz, pero lo que sí hay son promesas incumplidas. Ellos dicen que se les prometió módulos y ayuda; sin embargo, a más de un año de Niño Costero continúan viviendo en carpas. 

Para nadie es un secreto que aún queda mucho por hacer en el tema de la reconstrucción. Mientras eso sucede, cientos de peruanos como ellos pasan penurias para salir adelante. La pregunta es: ¿hasta cuándo?

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