La Bolsa de Sao Paulo sufrió una de sus mayores caídas en décadas este lunes 26 de octubre, luego de que Luiz Inácio Lula da Silva consiguiera su reelección como presidente de Brasil. El principal índice bursátil del país, el Ibovespa, se desplomó casi 17% durante las primeras operaciones, una reacción que obligó a las autoridades del mercado financiero a tomar medidas extraordinarias para contener la volatilidad.
El resultado electoral sorprendió a los inversionistas, quienes anticipaban una victoria del conservador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Sin embargo, Lula, próximo a cumplir 81 años, se impuso en la segunda vuelta celebrada el domingo 25 de octubre con aproximadamente 52% de los votos, frente al 48% obtenido por su rival, quien había encabezado los resultados de la primera vuelta.
Bolsa de Brasil activa mecanismo de emergencia por primera vez
La magnitud del desplome obligó a la Bolsa de Sao Paulo a activar el denominado "circuit breaker", un mecanismo de seguridad que suspende temporalmente las negociaciones cuando el mercado registra pérdidas superiores al 10%. Las operaciones fueron interrumpidas durante 30 minutos, una medida que no se aplicaba desde la crisis financiera provocada por la pandemia de COVID-19 en 2020.
El impacto también alcanzó al mercado cambiario. El dólar subió hasta 12% frente al real brasileño, llegando a cotizarse alrededor de 5.60 reales durante la apertura. Mientras tanto, el Ibovespa, que había alcanzado niveles cercanos a los 210 mil puntos tras la primera vuelta electoral, retrocedió hasta aproximadamente 170 mil puntos, perdiendo el terreno ganado ante las expectativas de un cambio de gobierno.
Gasto público y deuda de Brasil generan preocupación
La reacción de los mercados se produce en un contexto de preocupación por el aumento del gasto público y la deuda de Brasil. Aunque Lula termina su tercer mandato con niveles récord de empleo e inflación controlada, los inversionistas mantienen sus dudas sobre la sostenibilidad de las cuentas fiscales. A ello se suman las dificultades que enfrentan numerosas familias brasileñas por la pérdida de poder adquisitivo y el endeudamiento, mientras el país mantiene una de las tasas de interés de referencia más elevadas del mundo para contener las presiones inflacionarias.



