El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha indicado a sus asesores que si la diplomacia no logra que Irán ceda en el desarrollo de su programa nuclear, consideraría un ataque mucho mayor en los próximos meses para expulsar a sus líderes políticos, informó el diario The New York Times citando fuentes informadas sobre las deliberaciones de la Administración.
Tanto Estados Unidos como Irán tienen previsto reunirse en Ginebra el próximo jueves 26 de febrero, en lo que serían negociaciones "in extremis" para alcanzar un acuerdo sobre el desarme nuclear iraní.
Objetivos iniciales y plan de escalada militar
Trump se inclinaría por llevar a cabo un ataque inicial en los próximos días para demostrar a los líderes iraníes que deben renunciar a la capacidad de fabricar un arma nuclear. Los objetivos considerados abarcan desde la sede del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica hasta las instalaciones nucleares y el programa de misiles balísticos. Si estas medidas no convencen a Teherán, Trump dejaría abierta la posibilidad de un ataque militar a finales de año con el objetivo de derrocar al ayatolá Ali Jameneí, el líder supremo.
Dudas sobre efectividad de ataques aéreos
Dentro de la propia Administración existen dudas sobre si el objetivo de derrocar al líder supremo se puede lograr únicamente con ataques aéreos. Mientras tanto, dos grupos de portaaviones y decenas de aviones de combate, bombarderos y aviones de reabastecimiento se concentran a distancia de ataque de Irán, aumentando la presión militar sobre el régimen iraní.
Propuesta busca evitar conflicto
Entre bastidores, ambas partes están considerando una nueva propuesta que podría crear una vía de escape al conflicto militar, un programa de enriquecimiento nuclear muy limitado que Irán podría llevar a cabo únicamente con fines de investigación y tratamientos médicos.



