El Gobierno de Costa Rica inició la construcción del Centro de Alta Contención de Crimen Organizado (CACCO), una megacárcel inspirada en el modelo penitenciario aplicado por El Salvador, con el objetivo de combatir con mayor firmeza al crimen organizado. El acto fue encabezado por el presidente Rodrigo Chaves y su homólogo salvadoreño, Nayib Bukele, quienes colocaron la primera piedra de la obra en una ceremonia oficial.
El nuevo penal, que tendrá un costo de 35 millones de dólares, contará con cinco módulos y una capacidad total para 5.100 reclusos, y estará destinado a albergar a los internos más peligrosos del país. La infraestructura está basada en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador, símbolo de la política de mano dura impulsada por Bukele contra las pandillas y organizaciones criminales.
Durante la presentación del proyecto, Bukele sostuvo que el problema de la criminalidad solo puede enfrentarse con la fuerza del Estado y descartó que medidas sociales sean suficientes cuando la violencia ya está instalada. En la misma línea, Chaves afirmó que los ciudadanos deben vivir sin miedo y pidió al Poder Judicial y al Congreso endurecer las leyes para que los delincuentes reciban sanciones más severas.
CRISIS DE INSEGURIDAD
La iniciativa se lanza en un contexto crítico para Costa Rica, que registra cerca de 900 homicidios anuales, el 70 % vinculados al narcotráfico, según datos oficiales. No obstante, la presencia de Nayib Bukele ha generado controversia debido a que se da en plena campaña electoral, a pocas semanas de los comicios del 1 de febrero, en los que la candidata oficialista Laura Fernández lidera las encuestas.


