La acción militar ejecutada por Estados Unidos contra Venezuela provocó una respuesta internacional fragmentada, marcada por distintos enfoques sobre el uso de la fuerza, la legitimidad del gobierno de Nicolás Maduro y la vigencia del derecho internacional. Mientras algunos países interpretaron el episodio como una oportunidad para forzar un cambio político en Caracas, otros rechazaron la operación por considerar que vulnera la soberanía estatal y puede agravar la inestabilidad regional, aun cuando mantengan una postura crítica frente al régimen venezolano.
Las reacciones evidencian que no existe una posición unificada frente a la crisis venezolana ocasionada en última instancia por Donald Trump. En el plano diplomático, los pronunciamientos oscilaron entre el respaldo explícito o implícito a la intervención, la condena directa de la acción militar y posturas intermedias que combinan el rechazo a Maduro con llamados al respeto del marco jurídico internacional y a una eventual transición democrática negociada.
A favor de la acción de EE. UU. o de un cambio de poder en Venezuela
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Argentina
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Ecuador
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Paraguay
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Perú
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Costa Rica
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Israel
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Kosovo
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Albania
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Macedonia del Norte
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El Salvador
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Chile (sector opositor)
En contra del ataque y a favor del cese de la acción militar
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Brasil
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México
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Colombia
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Uruguay
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Chile (gobierno de Gabriel Boric)
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China
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Rusia
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Irán
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Cuba
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Bielorrusia
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Guatemala
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Suiza
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Malasia
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Eslovaquia
Críticos de Maduro, pero con énfasis en el derecho internacional
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Francia
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Italia
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Irlanda
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Alemania
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Dinamarca
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Austria
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Chequia
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Canadá
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Lituania
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Letonia
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Unión Europea
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España


