Emily James tiene tres años de edad. Ama pintarse las uñas, usar vestidos y además tiene el sueño de que algún día tendrá el cabello tan largo como Rapunzel. Sin embargo le pidió a su tío Mateo Collins, dueño de una prestigiosa peluquería de Canadá, que le corte su cabello con el fin de donarlo para la fabricación de pelucas para los niños que luchan contra el cáncer.
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Papa León XIV a jóvenes peruanos: “No tengan miedo de ser instrumentos de Dios para reavivar la esperanza” |