La actriz israelí Gal Gadot no desfiló por la alfombra roja de la 82ª edición del Festival de Cine de Venecia, a pesar de ser una de las protagonistas de In the Hand of Dante, película que comparte créditos con Gerard Butler y Oscar Isaac. Su ausencia no pasó desapercibida, sobre todo porque la cinta era una de las más esperadas del certamen. Tanto ella como Butler decidieron no viajar a Italia, lo que reavivó el debate en torno a su figura y las críticas que arrastra desde hace meses.
Presión política y protestas en el festival
De acuerdo con el director artístico Alberto Barbera, la decisión de Gadot respondió a un clima adverso. La actriz, vinculada desde hace años a la defensa pública de Israel, se ha convertido en una figura controvertida en el contexto del conflicto con Palestina. Organizaciones como Artists4Palestine pidieron a la Bienal retirar su invitación, alegando que no debía ofrecerse espacio a quienes respaldan activamente las acciones militares en Gaza. En paralelo, colectivos pro-palestinos anunciaron manifestaciones durante los primeros días del festival, lo que elevó los temores de que su presencia atrajera protestas más intensas.
La propia Bienal aclaró que no censuraría a ningún invitado, aunque manifestó su pesar por la tragedia humanitaria en Gaza y reconoció la complejidad de permitir un espacio de diálogo en medio de posiciones tan polarizadas. De hecho, la seguridad en la ciudad se reforzó con controles y cordones policiales, previendo posibles incidentes alrededor de las proyecciones. La polémica incluso alcanzó al plano político italiano, donde algunos dirigentes pidieron evitar actos de discriminación hacia Gadot únicamente por su nacionalidad.
El caso se suma a un momento difícil en la carrera de la actriz. Tras el fracaso de Blanca Nieves, Gadot declaró en televisión israelí que la hostilidad hacia Israel influyó en la percepción de la cinta, lo que generó más críticas a nivel internacional. Aunque luego matizó sus palabras, la controversia ya estaba instalada. Con este nuevo episodio en Venecia, su futuro en Hollywood parece más incierto que nunca, mientras sigue siendo cuestionada tanto por su postura política como por sus decisiones profesionales.