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Viernes, 31 de marzo del 2006

Hooligans: Berlín busca receta a problema global múltiples caras

Las autoridades alemanas confían en tener bajo control a la hinchada violenta en el Mundial gracias a la cooperación internacional y pese a que no todos los países combaten con igual determinación y medios este fenómeno global.

Hooligans: Berlín busca receta a problema global múltiples caras

Las autoridades alemanas confían en tener bajo control a la hinchada violenta en el Mundial gracias a la cooperación internacional y pese a que no todos los países combaten con igual determinación y medios este fenómeno global.




"Contamos con poder ofrecer un Mundial seguro", dijo hoy el secretario de Estado de Interior alemán, August Hanning, al término de una conferencia en Berlín que durante dos días reunió a expertos policiales y de seguridad de los 32 países participantes. Un problema es que, a pesar de que la hinchada es un problema general, no hay una receta única para afrontarlo ni tampoco están todos los países preparados técnicamente por igual para hacerlo. "Lamentablemente, no en todas partes se toma con la consideración debida el tema de los 'hooligans'. Algunos países lo consideran una cuestión tangencial, un problema menor, olvidando tragedias como la del Mundial de Francia", comentó a EFE el ex-árbitro internacional Javier Alberto Castrilli, delegado de Argentina en la conferencia. Alemania "aprendió" de esos incidentes de 1998, en que hinchas alemanes acorralaron y golpearon hasta dejar en coma al gendarme francés Daniel Nivel, recordó Castrilli, subsecretario del ministerio de Interior de su país. La concienciación se hace extensiva a la mayoría de los países europeos, añadió el delegado, y ello se ha traducido en una colaboración interpolicial "envidiable". La cooperación con el Reino Unido ha dado muy buenos frutos, como se evidenció -"por la falta de incidentes", según el experto británico Stephen Thomas-, en la Eurocopa de Portugal. No se cuenta tampoco con problemas con la hinchada española, tradicionalmente menos virulenta en el extranjero que la británica, recordó el jefe de José Luis Aráez Zabas, inspector jefe de la Oficina Nacional de Deportes de la Policía Española. Las autoridades británicas, como las españolas y las de la mayoría de la UE tienen una amplia experiencia de intercambio de datos sobre su hinchada violenta. La mayoría de los socios europeos enviarán policías para cooperar con sus colegas alemanes y participar en los dispositivos montados en aeropuertos y estadios donde juegan sus selecciones. Otra cosa es lo que pueda ocurrir con algunos nuevos vecinos comunitarios, como Polonia y República Checa, cuya afición se considera menos controlable y la cooperación policial es menor. Hanning hizo hincapié en que la colaboración con las autoridades polacas "ha sido estrecha" y que además se ha previsto reforzar los controles fronterizos para interceptar a tiempo a sujetos violentos. Se da por prácticamente descartado que la hinchada ultra pueda acceder a los estadios, al menos de forma masiva, y además se tendrá a la afición "fichada", puesto que las entradas son nominales. El nuevo gran desafío, según Hanning, son las transmisiones masivas por pantallas gigantes, como las que habrá en unas 300 ciudades alemanas, y el denominado "turismo hooligan", o sea, violentos que puedan acudir espontáneamente a esos grandes espacios. Se prevé un cordón de seguridad a su alrededor, de manera que también ahí se registrará a quienes pretendan acceder a su interior. Alemania ha copiado para eso el sistema experimentado durante el pasado Mundial de Corea y Japón. (Agencias)

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