La idea de los “zombis” no pertenece solo a la ficción. En la naturaleza, numerosos organismos son capaces de alterar la conducta de otros para asegurar su supervivencia, un fenómeno ampliamente documentado por la biología. El zoólogo y divulgador científico mexicano Andrés Cota Hiriart sostiene que estas interacciones no son excepcionales, sino parte del funcionamiento habitual del mundo animal, especialmente entre insectos y los parásitos que los infectan de manera específica.
Desde esta perspectiva, el cuerpo humano tampoco es un espacio estéril. A lo largo de la vida, albergamos una vasta comunidad de protozoos, bacterias y helmintos que conviven en nuestro interior. Algunos representan riesgos para la salud, mientras que otros cumplen funciones esenciales. Esta coexistencia puede influir en procesos tan diversos como el estado emocional o ciertos comportamientos sociales, lo que refuerza la idea de que el organismo humano es un ecosistema complejo más que una estructura aislada.
Parásitos: la forma de vida más común del planeta
En su libro más reciente, Fieras interiores, Cota Hiriart se adentra en el estudio de los parásitos, definidos clásicamente como especies que viven a expensas de otras. Lejos de considerarlos anomalías, el autor subraya que se trata de la estrategia biológica más extendida en la Tierra. El texto no se limita a catalogar especies, sino que examina con mirada reflexiva las relaciones íntimas y, a menudo, sorprendentes entre los parásitos y sus huéspedes.
Este enfoque también abre la puerta a interpretaciones más amplias sobre la salud y la enfermedad. A partir de estas interacciones, Cota Hiriart explora posibles vínculos entre procesos biológicos y trastornos mentales, apoyándose incluso en experiencias familiares, como el caso de su abuela materna, Tita, quien padeció esquizofrenia. El resultado es una obra que combina divulgación científica con reflexión filosófica, invitando a repensar el lugar del ser humano dentro de la red de la vida.


