La postulación de familiares cercanos de actuales alcaldes en diversos distritos de Lima Metropolitana en las Elecciones Regionales y Municipales 2026, ha encendido la alerta sobre una aparente reelección encubierta en los gobiernos locales.
Entre los casos identificados figuran el distrito de Los Olivos, donde el exburgomaestre Felipe Castillo Alfaro apunta a retornar al sillón municipal tras haber sido sucedido previamente por su hijo Felipe Castillo Oliva; Magdalena del Mar, donde Carla Robbiano busca suceder a su esposo Francis Allison; y Ate, con la fórmula de Franco Vidal y su padre Manuel Vidal.
El especialista Jorge Jáuregui explicó que, aunque la figura de alternancia en los cargos entre partidos o familiares resulta llamativa políticamente, cuando se renuncia convenientemente a las alcaldías para postular a allegados se configura una vulneración al espíritu constitucional que prohíbe la continuidad inmediata.
Posturas y vacíos normativos
Por su parte, los propios protagonistas de estas postulaciones defienden la legitimidad de sus candidaturas basándose en el respaldo ciudadano a sus gestiones previas. En Magdalena del Mar, la Carla Robbiano sostuvo que los votantes conocen su labor y respaldan su trabajo propio, deslindando con la idea de que el cargo le haya sido regalado. Asimismo, en Ate, la fórmula integrada por padre e hijo generó reacciones emotivas y movilización vecinal durante los resultados a boca de urna.
No obstante, desde el punto de vista jurídico electoral, el especialista Jáuregui advierte que la normativa vigente presenta matices sobre la prohibición directa. El artículo 194 de la Constitución prohíbe la reelección inmediata de alcaldes, pero la ley no prohíbe expresamente que postulen el cónyuge o los hijos, lo que genera un vacío e interpretaciones encontradas sobre la legalidad de estas candidaturas familiares en los comicios municipales de Lima.