Una de las tragedias más sonadas de hace 24 años fue el incendio en la discoteca Utopía, donde fallecieron alrededor de 30 jóvenes en un espectáculo que prometía ser de otro mundo. Esto ocurrió el 20 de julio de 2002, en el distrito de Surco en un conocido Centro Comercial.
Uno de los empresarios, Alan Azizollahoff, fue sentenciado a cuatro años a pena privativa de la libertad, por el delito de homicidio culposo por omisión impropia, es decir, que por negligencia del organizador no se cumplió con la implementación de medidas de seguridad en la discoteca y se terminó con esta tragedia.
Por este caso se realizaron una serie de apelaciones a esta sentencia que llevaron a que se dicte una orden de captura internacional el año 2019, sin embargo, al transcurrir más de seis años desde el momento que quedó firme la sentencia, ya se puede prescribir el delito, por eso la defensa del empresario ingresó un Habeas Corpus que se ha declarado procedente, para ordenar de manera formal que se levante la orden de captura internacional contra el empresario.
NO RESPONDIÓ A LAS FAMILIAS AFECTADAS
La argumentación de la defensa del empresario sudafricano, indica que por su cargo necesita realizar movimientos migratorios y eso ha complicado su desempeño profesional. Lo cierto es que Azizollahoff no pagó por esta condena de manera efectiva, ni respondió a la justicia del país, pero por el tiempo de la sentencia ha prescrito esta situación y se estaría levantando esta orden de captura.
Lamentablemente, este empresario no llegó a responder a las familias de estas casi 30 víctimas, pues estuvo prófugo de la justicia desde el 2004 y hoy fue beneficiado con la anulación de sus órdenes de captura y la prescripción de su condena por 4 años de prisión efectiva por homicidio culposo tras una decisión del Tribunal Constitucional.