El Santuario Nuestra Señora de Guadalupe, ubicado en la provincia liberteña de Pacasmayo y construido en el siglo XVII, se encuentra en un estado crítico, con paredes debilitadas, techos resquebrajados y campanarios agrietados.
Aunque la empresa minera Paltarumi fue adjudicada para financiar su restauración integral mediante el mecanismo de obras por impuestos, el proyecto tiene trabas y la férrea oposición del Arzobispado de Trujillo.
Un equipo de especialistas acudió al templo para iniciar las labores a mediados de julio, pero las autoridades eclesiásticas les impidieron el ingreso sin una justificación técnica o lógica que respalde la negativa.
Paltarumi se pronuncia
El empresario y fundador de Paltarumi, Jimmy Pflucker, advirtió sobre el peligro de perder el financiamiento y denunció que detrás del bloqueo institucional parece haber intereses ocultos."Yo creo que acá detrás de este tema hay una mano negra (...). El monasterio tiene 400 años de estar tirado, no hay ninguna explicación lógica. No hemos recibido del Arzobispado ninguna comunicación directa, y el gobierno regional tampoco nos ha cursado nada de objeciones", manifestó.
La paralización del rescate cultural también afecta las expectativas de la comunidad local, que esperaba con entusiasmo la recuperación del patrimonio. Al respecto, Pflucker expresó su profundo descontento con el proceso. "Yo estoy muy mortificado, la verdad. Yo veía al pueblo de Guadalupe súper motivado a que esto se dé, y yo ya veía el inicio de esto y como soy soñador, viéndolo ya acabado", agregó.
Cuestionamiento a postura de iglesia
Finalmente, el empresario cuestionó la postura de la Iglesia al entorpecer un bien que pertenece a la ciudadanía y no a intereses particulares. "Yo realmente no entiendo qué razón tiene el obispo para realmente estar entorpeciendo (...). El monasterio no es de él, es del pueblo, es de la gente", puntualizó.