La participación de menores de edad en crímenes violentos vuelve a encender las alarmas en el país luego de que un adolescente de 15 años fuera señalado como autor del asesinato del conductor Boniek Mirabal Camones, atacado con siete disparos en un atentado que habría sido planificado y grabado por el propio sicario.
Menores en el sicariato: estrategia criminal en expansión
El crimen ocurrió cuando el menor siguió en un vehículo blanco al bus de la empresa “Pesquero” y registró con su celular el momento en que portaba el arma y ejecutaba el ataque. El caso ha reabierto la preocupación sobre el aumento de adolescentes involucrados en atentados, extorsión y homicidios en el Perú.
Según la Policía, en menos de un mes se han producido diez ataques con dinamita en Trujillo, uno de ellos dirigido contra un local de eventos en la avenida Santa, cuya onda expansiva afectó a al menos 25 viviendas. Las investigaciones apuntan a que la organización criminal “Los Pulpos” estaría detrás de estos hechos y habría captado a menores para integrarlos en su estructura delictiva, incluso bajo un sistema de “ranking” criminal.
El fenómeno no es aislado. En el Callao, dos adolescentes conocidos como “Mezzi” y “Kiko”, de 13 y 15 años, fueron capturados tras ser vinculados a tres homicidios. Sin embargo, al ser infractores menores de edad, no pueden ser recluidos en un penal común.
¿Por qué las bandas criminales usan menores?
El abogado experto en derecho penal Carlos Caro explicó que el aumento de menores involucrados en delitos graves está ligado a la normativa vigente, ya que el Tribunal Constitucional declaró inconstitucional la ley que permitía juzgar a adolescentes como adultos. En consecuencia, los menores deben ser procesados bajo el Código de Responsabilidad Penal de Adolescentes, el cual contempla medidas socioeducativas en lugar de penas equivalentes a las de un adulto.
“No van a ser juzgados como un adulto. La pena para el adulto puede llegar, para estos delitos graves de extorsión, sicariato, asesinato, hasta la cadena perpetua (pero a los menores) no se les puede poner esas sanciones", manifestó el abogado penalista.
Según el especialista, esta situación genera un incentivo para que las organizaciones criminales utilicen adolescentes como ejecutores, pues el riesgo penal es menor en comparación con el que enfrentan los adultos. Las cifras policiales reflejan esta tendencia: durante el 2025, uno de cada cinco detenidos fue menor de edad, un indicador que advierte sobre el crecimiento del reclutamiento juvenil dentro del crimen organizado en el Perú.


