El Grupo Especial contra el Crimen Organizado (GRECO) de la Dirincri intervino a tres personas vinculadas a la organización criminal “Los Malditos de Huáscar”, entre ellos dos menores de edad. Los adolescentes, de entre 14 y 16 años, estarían implicados en el asesinato de Aurelio Crisolo Cano, ocurrido en diciembre pasado en una vivienda de San Juan de Lurigancho.
Durante la operación, la policía incautó dos armas de fuego, diez municiones, una motocicleta, catorce celulares y dos tablets. Además, se hallaron videos grabados por los menores, en los que se les observa portando armas y haciendo amenazas a otras personas.
“Escúchame, tú ya estás chocando con mi batería, compadre. Mañana te veo por F. Alegría, a ti y a tus causas, mano. Mira todo lo que les va a caer”, se escucha decir a uno de los adolescentes en un metraje. En las imágenes, los jóvenes rastrillan armas y adoptan una postura desafiante frente a la cámara.
La psicóloga Marvi Beingolea explicó que estas conductas son utilizadas por los menores para validarse dentro de la organización criminal. “Aunque tienen 16 años, el cerebro todavía está en formación. Pero ya tienen gesticulaciones, posturas y hasta muertes encima. Están tomando una corporalidad violenta que los hace sentirse validados dentro del grupo”, detalló.
Los investigadores señalan que organizaciones criminales como esta captan a menores en condición de vulnerabilidad, especialmente aquellos con problemas familiares, baja escolaridad o conductas de riesgo. En estos entornos, los adolescentes encuentran una figura de liderazgo y reconocimiento que muchas veces no hallan en su entorno cercano.
Las autoridades advierten que este tipo de captación temprana los convierte en víctimas y victimarios a la vez. Muchos de ellos, en lugar de salir rehabilitados de centros juveniles, terminan profundizando su vinculación con el delito.