Vendedores ambulantes, que fueron previamente reubicados en un local en la zona de Bayóvar, distrito de San Juan de Lurigancho, han regresado a las calles debido a las bajas ventas que reportan en el nuevo espacio; no obstante, su presencia en la vía pública dificulta el paso de ambulancias al hospital de Canto Grande, poniendo en riesgo la vida de miles de pacientes.
“Veo que llega la ambulancia y que no puede entrar por los ambulantes”, indicó una residente.
Personal de fiscalización se apersonó a este espacio para retirar a los vendedores ambulantes; quienes se opusieron a la medida, asegurando que realizan pagos diarios a la municipalidad.
VEHÍCULOS OBSTACULIZAN EL PASO
Los comerciantes informales no son los únicos que dificultan el tránsito de estas unidades de emergencia al nosocomio, durante estos meses se ha reportado la presencia de vehículos estacionados por varios minutos en la puerta del hospital.