Nuestro pasado emerge a medida que la sequía se agrava en el mundo. Tras exponer bombas, barcos, estatuas y piedras megalíticas, esta vez, la sequía dejó al descubierto huellas de dinosaurios.
Las huellas de 113 millones de años en el parque estatal Dinosaur Valley, en Texas, en los Estados Unidos, pertenecían al Acrocanthosaurus y al Sauroposeidon, una especie que medía 18 metros de altura.
Aparecieron en el lecho del río Paluxy cuyos niveles de agua se redujeron drásticamente y es que más de 60% de Texas sufre una temporada de sequía que obliga a los ganaderos a vender a sus animales.