Un pequeño y original robot que une los rasgos del conejo, gato y perro, fue construido por científicos canadienses para ayudar en el tratamiento de los niños autistas; su pelo artificial y decenas de sensores pueden leer las emociones del menor, en consecuencia, ayudarlo a integrarse al mundo.
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11-S: las teorías de conspiración que aún circulan en redes 25 años después de los atentados |