El debate por las llamadas “leyes procrimen” vuelve a estar en el centro de la discusión política y judicial, en medio de cuestionamientos al Congreso anterior y a las reformas aprobadas en materia penal. Al respecto, el abogado penalista Humberto Abanto explicó en "Esta Noche" con Milagros Leiva por qué considera que esa denominación responde a una narrativa política y no a un análisis jurídico de las normas.
Abanto rechazó que las reformas aprobadas por el Congreso anterior puedan ser calificadas como “leyes procrimen” y sostuvo que esa denominación fue impulsada por sectores de izquierda para presentar a determinados partidos como aliados del crimen organizado.
“No hay leyes procrimen, hay leyes que han moderado cosas”, afirmó el abogado, al señalar que se trataría de una discusión jurídica convertida en disputa política.
El penalista sostuvo que las normas cuestionadas no buscan favorecer a delincuentes, sino corregir excesos cometidos en investigaciones fiscales, especialmente en casos vinculados a allanamientos, organización criminal y colaboración eficaz.
Según Abanto, el término “leyes procrimen” fue usado para señalar a agrupaciones como Fuerza Popular, Renovación Popular y otros partidos como si hubieran impulsado una agenda favorable al crimen organizado, versión que consideró equivocada.
ABANTO DEFIENDE PRESENCIA DE ABOGADO EN ALLANAMIENTOS
Uno de los puntos abordados fue la norma que exige la presencia de un abogado durante diligencias de allanamiento. Para Abanto, esta disposición no elimina el factor sorpresa, pues el fiscal y la policía pueden tomar control del inmueble, pero el ciudadano debe contar con defensa legal antes del registro.
El abogado señaló que cualquier ciudadano preferiría contar con defensa durante una diligencia de este tipo para evitar abusos, posibles irregularidades o una afectación de sus derechos.
Abanto también se refirió a la modificación del concepto de organización criminal. Según dijo, la legislación anterior permitió que investigaciones por hechos políticos o administrativos fueran tratadas como si se tratara de grandes estructuras criminales comparables con carteles internacionales.
El penalista indicó que la lucha contra el crimen organizado debe enfocarse en economías ilegales, como extorsión, sicariato, trata de personas, tráfico de armas, tala ilegal y minería ilegal, y no en convertir cualquier acuerdo entre tres personas en una organización criminal.
Finalmente, Abanto sostuvo que la reforma sobre colaboración eficaz merece un debate aparte, al considerar que en los últimos años se habrían cometido excesos contra investigados. Además, pidió discutir públicamente con quienes defienden la narrativa de las llamadas “leyes procrimen”.