La llegada de Marco Rubio al Perú forma parte de una gira por América Latina que comenzó en Colombia y también incluye Ecuador. Durante su visita a Lima, uno de los principales temas será la incorporación del Perú al denominado “Escudo de las Américas”, una iniciativa impulsada por Estados Unidos que busca reforzar la cooperación regional en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico. Según el análisis presentado, esta estrategia responde a una política estadounidense que considera el combate al crimen organizado y las drogas como asuntos vinculados con la seguridad nacional.
Para el Perú, la participación podría significar mayores oportunidades de cooperación en inteligencia, transferencia de recursos, equipamiento y tecnología, además de una coordinación más estrecha entre las Fuerzas Armadas, la Policía y los organismos de inteligencia. El país ya había dado pasos en esta dirección tras participar en marzo en una conferencia contra los cárteles organizada por el Comando Sur de Estados Unidos. Asimismo, se mencionó la posibilidad de que agentes peruanos participen en centros de capacitación contra el narcotráfico y el crimen organizado que se proyectan en Colombia.
Sin embargo, la iniciativa también genera interrogantes. Entre los aspectos que requieren mayor análisis figuran una eventual instalación de bases militares estadounidenses y la posibilidad de que fuerzas policiales o militares de los países participantes intervengan fuera de sus territorios. El experto consultado advirtió que, aunque el “Escudo de las Américas” no constituye una alianza militar formal ni un tratado, sus alcances deberán ser cuidadosamente negociados. También planteó que esta cooperación podría contribuir a mejorar la vigilancia del espacio aéreo peruano y fortalecer las capacidades de interdicción contra vuelos vinculados al narcotráfico.
POLÍTICA DE PODER INTELIGENTE
Otro elemento clave será la reacción de China, país que mantiene importantes relaciones comerciales y de inversión con el Perú. El análisis sostiene que Lima deberá aplicar una política de “poder inteligente”, fortaleciendo la cooperación de seguridad con Estados Unidos sin perjudicar sus vínculos económicos con Beijing. La visita de Rubio, por ello, trasciende una agenda bilateral y se enmarca en una estrategia estadounidense para recuperar presencia en América Latina, frente al creciente peso de China y la influencia que Irán ha buscado desarrollar en la región.


