Bloques de barro moldeados con precisión y secados al sol forman parte de Chan Chan, la ciudadela de adobe más grande del mundo y antigua capital del reino Chimú. Ubicada cerca del balneario de Huanchaco, en Trujillo, la ciudadela se extiende por unos 20 kilómetros cuadrados y reúne diez complejos reales amurallados, construidos entre los años 850 y 1470 después de Cristo. En su época de apogeo, se estima que llegó a albergar a unos 100 mil habitantes.
Sin embargo, su actual realidad contrasta con la grandeza que alcanzó. Basura acumulada en los accesos, invasiones y problemas de seguridad son algunos de los obstáculos que afectan su desarrollo turístico, pese a que Chan Chan fue reconocida como Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1986. Empresarios y representantes del sector civil-militar cuestionaron el escaso número de visitantes y señalaron que el complejo requiere mayor atención para convertirse en un motor de turismo y desarrollo económico para la región.
Ante esta situación, se conformó el Comité Cívico-Militar Pro Chan Chan, liderado por el empresario minero Jimmy Pflücker Pinillos, quien asumió la presidencia de la junta directiva. El grupo de trabajo tiene como objetivo impulsar acciones para recuperar la majestuosidad de la ciudadela. Durante el evento, representantes del sector empresarial y autoridades destacaron la necesidad de articular esfuerzos para poner en valor este importante patrimonio histórico.
RIESGO DE LLUVIAS
A esta problemática se suma el riesgo de lluvias intensas asociadas al Fenómeno El Niño. Especialistas y representantes del comité plantearon medidas de protección, como la instalación de geomembranas y sistemas de drenaje para evitar que el agua afecte los muros de adobe. Actualmente, solo uno de los diez palacios funciona para el turismo, por lo que Chan Chan enfrenta el desafío de conservar sus estructuras y recuperar el protagonismo que alguna vez tuvo como uno de los principales atractivos históricos del país.