Los efectos del calentamiento anómalo del mar continúan golpeando a los pescadores artesanales del litoral peruano. La disminución de especies como el jurel, la caballa, el bonito y la cachema ha reducido considerablemente las capturas, dejando a cientos de familias sin ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas.
Los hombres de mar aseguran que la situación se ha agravado en comparación con el año pasado. Antes podían regresar de cada jornada con entre 40 y 50 kilos de pescado, obteniendo ingresos de hasta 750 soles. Hoy, afirman que en muchas ocasiones apenas logran capturar lo necesario para alimentar a sus familias y, en algunos días, ni siquiera consiguen eso.
A la escasez de recursos hidrobiológicos se suman los oleajes que dañan las embarcaciones y la caída del precio de la pota, una de las pocas especies que aún aparece en mayor cantidad. Mientras tanto, decenas de botes permanecen varados en la orilla, donde sus propietarios aprovechan el tiempo para repararlos o pintarlos ante la imposibilidad de salir a faenar.
LLAMADO AL GOBIERNO
Frente a este panorama, los pescadores solicitaron al nuevo Gobierno medidas de apoyo para afrontar la crisis económica que atraviesan. Advierten que la pesca es el único sustento de miles de hogares y que la falta de ingresos pone en riesgo la alimentación, la educación y la salud de sus familias, por lo que esperan una respuesta inmediata de las autoridades.