El Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación de Lima, conocido como Maranguita, recibe a adolescentes que pasan por un periodo de inducción y adaptación de aproximadamente 30 a 50 días. Durante esta etapa son evaluados por un equipo interdisciplinario que analiza sus perfiles psicológico, social y educativo.
El exdirector del centro juvenil Cristian Solano explicó que durante este periodo los nuevos internos permanecen separados del resto de la población y son ubicados en un ambiente destinado a su diagnóstico. Sin embargo, señaló que una de las dificultades del sistema es la convivencia de adolescentes de distintas edades debido a la falta de ambientes diferenciados.
PROGRAMAS DIFERENCIADOS
Solano también indicó que la resocialización contempla programas diferenciados según el tipo de infracción, incluidos aquellos relacionados con delitos violentos y contra la libertad sexual. Para estos casos se requiere una intervención especializada que involucre a profesionales de psicología, trabajo social y educación.
Según el exdirector, Maranguita presenta problemas de sobrepoblación, infraestructura, presupuesto, seguridad y falta de personal especializado. Señaló que el centro tendría alrededor de 620 jóvenes frente a una capacidad diseñada para 520, mientras que en algunos casos existe un psicólogo por cada 45 adolescentes. Estas condiciones, explicó, dificultan una intervención adecuada y plantean la necesidad de una reforma del sistema juvenil.


