Un fuerte sismo podría dejar sin agua potable al 40% de la población de Lima y Callao, según un informe de Sedapal. La entidad advierte que parte de la infraestructura requiere renovación, reforzamiento y mejoras para responder ante una emergencia de gran magnitud.
La Atarjea está entre los puntos de mayor preocupación
Uno de los principales focos de alerta es la planta de La Atarjea, que funciona desde 1956. El informe señala riesgos asociados a la antigüedad de sus instalaciones y plantea la necesidad de ejecutar trabajos que permitan reducir su vulnerabilidad frente a movimientos sísmicos.
Sedapal también tiene pendiente mejorar y renovar equipos destinados a la atención de emergencias, entre ellos camiones cisterna, hidrojets, grupos electrógenos y sistemas de bombeo. Estas herramientas serían necesarias para garantizar una respuesta rápida ante eventuales interrupciones del servicio.
Por su parte, el exministro de Vivienda Carlos Silvestri sostuvo que las principales tuberías troncales del sistema fueron construidas para resistir sismos de 8 grados o más. También indicó que algunas redes tienen una vida útil estimada de entre 60 y 100 años, e incluso más, y continúan operativas.