Las Fuerzas Armadas iniciaron el despliegue de personal militar en los exteriores de cinco establecimientos penitenciarios considerados de máxima seguridad, como parte de las medidas adoptadas por el Ejecutivo frente a la creciente inseguridad ciudadana. Uno de los penales incluidos es Castro Castro, ubicado en San Juan de Lurigancho, donde se observó presencia de militares en los accesos.
El dispositivo contempla la vigilancia de un perímetro de aproximadamente 200 metros alrededor de los centros penitenciarios, con el objetivo de prevenir posibles fugas y reforzar la seguridad externa. Los efectivos también participan en el control de las personas que ingresan a las instalaciones, incluyendo visitantes y trabajadores, bajo estrictas medidas de supervisión.
Además de Castro Castro, en Lima la medida comprende al penal de Ancón I. En otras regiones fueron incluidos los establecimientos penitenciarios de Challapalca, en Tacna; Cochamarca, en Pasco; y el penal de varones de Trujillo, en La Libertad. Durante el operativo se realizan cambios de turno entre los efectivos militares encargados de custodiar las zonas externas.
CONTROL DE PENALES
Mientras dure la medida, la Policía Nacional continuará participando en la seguridad de los establecimientos penitenciarios. El Ejecutivo sostiene que estas acciones buscan fortalecer el control en los penales y evitar hechos que puedan poner en riesgo la seguridad de las instalaciones y de la población ubicada en sus alrededores.