Elizabeth, una niña de siete años, continúa en recuperación luego de sufrir graves lesiones tras salir expulsada de un juego inflable instalado en el Circuito Mágico del Agua, administrado por Serpar. Debido a la gravedad de su estado, la menor tuvo que ser sometida a dos intervenciones quirúrgicas.
Su padre se pronunció sobre el acercamiento de las autoridades y del concesionario responsable del juego con la familia tras el accidente. Sin embargo, señaló que no aceptarían ayuda de la Municipalidad y que esperan que se determinen responsabilidades por lo ocurrido.
Especialistas señalaron que este tipo de juegos debe contar con anclajes seguros, control de aforo, personal capacitado y equipos certificados por un ingeniero electromecánico para garantizar la seguridad de los usuarios.
Mientras la Policía continúa investigando si existieron fallas en la instalación y fiscalización del juego inflable, la familia de la menor espera que el caso no quede impune.



