24 Horas Edición Medio Día

19/03/2019

Vecinos cansados de asaltos amenazan con linchar a delincuentes

Agobiados ante el incremento de la delincuencia, los vecinos de algunos distritos han amenazado con tomar la justicia con sus propias manos.




La llamada justicia popular dejó de ser exclusiva de las rondas campesinas y ahora se traslada a los barrios de la capital, ante el aumento de la inseguridad ciudadana. Agobiados ante el incremento de la delincuencia, ante tantos robos al paso y muertes, nuevamente los pobladores han amenazado con tomar la justicia con sus propias manos.

Ahora es muy frecuente ver carteles donde los vecinos de Carabayllo amenazan con linchar a los ladrones que ingresen a robar a su barrio.

“vamos a quemar a todo ladrón que encontremos porque ya no podemos hacer nada porque la justicia ya no existe en el Perú, y vamos a luchar hasta el final para defender nuestra propiedad que tanto nos cuesta” manifiesta uno de los vecinos.

En otro punto de la capital, en la cooperativa Valdiviezo, en el distrito de San Martin de Porres. encontramos otro banner, donde se lee “No intentes robar ni te estaciones con carros o mototaxis. Si te encontramos te linchamos y te paseamos por todo Valdiviezo y te amarramos al poste”.

En esta zona los vecinos se han organizado y han colocado alarmas para hacerle frente a la violencia que azota con fuerza al distrito. Como se informó, hace unas semanas, azotaron a un ladrón que asaltó a una escolar en la puerta de su colegio.

Ante esta ola de inseguridad, los deseos de justicia popular o rabia colectiva, llegan hasta los distritos más alejados de Lima, como el Lurín donde los vecinos de la urbanización Las Palmas han colocado un letrero que dice “Choro que chapemos, choro que ya no veremos, delincuencia nunca más”, pero lo curioso es que este cartel está colocado encima de un puesto de serenazgo del distrito.

Para el abogado Mario Arribas, las personas que participen de esta clase de ajusticiamientos estarían incurriendo en un delito que podría ser castigado hasta 12 años de pena privativa de libertad por lesiones graves y en caso el malhechor falleciera, se estaría hablando de un homicidio que también es sancionado con prisión.

La voz del pueblo reclama que nuestras autoridades frenen este descontrol delincuencial que nos agobia y lo cierto es que cansados de la ola de inseguridad, el pueblo pide gritos tomar justicia con sus propias manos, pero este es un remedio que puede ser peor que la enfermedad.

 

 

 

 


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