Esta canción se ha convertido en un himno durante las eliminatorias al Mundial Brasil 2014. El cantautor Óscar Avilés grabó para esta composición de Marco Romero. La primera guitarra del criollismo se mostró confiado del triunfo peruano en este encuentro. Asimismo agradeció al seleccionado de la blanquiroja por otorgarle como regalo de cumpleaños la victoria ante el partido con Chile.