El 22 de mayo de 1960, el sur de Chile fue sacudido por un terremoto de magnitud 9,5 con epicentro en Valdivia, considerado el más potente registrado en la historia de la humanidad.
El movimiento telúrico duró cerca de diez minutos y dejó aproximadamente 2 mil fallecidos y más de dos millones de damnificados, según reportes internacionales.
Tras el sismo, un enorme tsunami impactó la costa chilena y se propagó por el océano Pacífico, afectando países como Hawái, Japón, Filipinas, México y Nueva Zelanda.
En las horas posteriores, fuertes réplicas y el desborde de ríos provocaron más destrucción, obligando a la población a desplazarse en condiciones extremas durante semanas.