El jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, Dan Caine, reveló que la captura de Nicolás Maduro fue producto de una operación “discreta, precisa y ejecutada en el momento más oscuro de la noche”, planificada durante varios meses y solo posible gracias a las capacidades de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Según explicó, el operativo fue el resultado de una coordinación sin precedentes entre inteligencia, fuerzas especiales y medios aéreos, lo que permitió una intervención sin margen de error.
La misión estuvo a cargo de la Fuerza Delta, una de las unidades de élite más secretas del Ejército de Estados Unidos, conocida como “los fantasmas” por su capacidad de infiltración. De acuerdo con el exintegrante del Comando Chavín de Huántar, Alex Segura, esta unidad opera en pequeños equipos y está entrenada para misiones clandestinas, rescate de rehenes y captura de objetivos de alto valor, con un riguroso proceso de selección en el que solo el 5 % de los postulantes logra ingresar.
La extracción de Maduro fue posible gracias a información precisa obtenida por la CIA sobre sus rutinas y patrones de seguridad, así como a ensayos realizados en réplicas exactas de su residencia. Más de 150 aeronaves participaron en maniobras de distracción, incluyendo bombardeos estratégicos en puntos militares clave como Fuerte Tiuna y la base aérea de La Carlota, lo que permitió a los operadores Delta infiltrarse sin ser detectados y capturar al dictador junto a su esposa sin bajas estadounidenses.
OTRAS OPERACIONES HISTÓRICAS
El operativo recordó otras acciones históricas de la Fuerza Delta, como la captura de Manuel Noriega en Panamá en 1989, Saddam Hussein en Irak y el apoyo en la detención de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Aunque el gobierno venezolano ha informado de posibles muertes tras las acciones bélicas, hasta el momento no hay cifras oficiales confirmadas. Sorpresa, rapidez y precisión fueron, según fuentes militares, los principios clave que permitieron cumplir el objetivo principal: la captura de Nicolás Maduro.


