Su madre murió y cuatro pequeños erizos se quedaron huérfanos. Estaban a punto de enfrentarse a una muerte casi segura pero tuvieron la fortuna de que en su camino se cruzaron una persona y su gata y eso hizo que sus vidas cambiaran.
Cuando encontró a los erizos huérfanos en su ciudad natal de Krasnodar, en Rusia, se los llevó a su gata de nombre Sonya. La felina que ya tenía un gatito recién nacido no tuvo problema en adoptar a los cuatro erizos.
Ahora mamá gata cuida, alimenta y limpia con mucho cuidado a los pequeños erizos como si fueran sus propios cachorros.